Yodo

Yodo

El yodo es un mineral esencial para nuestro organismo, por lo que su carencia puede provocar diversas patologías, como bocio (cuyo síntoma principal es el agrandamiento de la glándula tiroides) o hipotiroidismo. Así mismo, es un mineral muy importante en mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, ya que es necesario para el correcto desarrollo del bebé. Su carencia en niños y adolescentes puede provocar retraso del crecimiento o deterioro intelectual, entre otras patologías.

Hay diversas fuentes dietéticas ricas en yodo, como los mariscos, pescados, lácteos, algas (aunque su uso debe ser ocasional, debido a su alto contenido en yodo, lo cual puede ser perjudicial) y la sal yodada.

Existen diversos estudios en relación al deficit de yodo en España, aunque son bastante antiguos, en los que existía una clara carencia en la población española. No obstante, se realizaron diversos programas de salud pública con el objetivo de erradicar esta carencia. Dichas campañas se centraban sobre todo en el consumo de sal yodada.
Como conclusión, es necesario consumir fuentes de yodo, en especial sal yodada, teniendo en cuenta también no consumirla en exceso. Las necesidades de yodo en la población adolescente y adulta son de 150 microgramos al día y 1/4 de cucharadita de sal yodada proporciona 95 microgramos de yodo, por lo que es fácil llegar a los requerimientos necesarios sin abusar de la sal. Las mujeres embarazadas y lactantes, al tener unos requerimientos mayores, deberán consultar a su especialista.