Como estudiante de nutrición me sorprende leer en redes sociales y páginas de nutrición a profesionales de la salud cargando contra las dietas vegetarianas, contra madres que eligen esta opción de forma responsable para sus hijos, mientras se ve con buenos ojos que un niño lleve al colegio un bollo cargado de azúcar y su zumo con más azúcar aún. Evidentemente se puede llegar a pensar que mi opción personal puede influir en ello, pero realmente no es así. Lo que me sorprende realmente es el desconocimiento y los prejuicios que llevan a muchos profesionales a no querer cambiar el hecho de que, en realidad, no quieren saber si es saludable o no, simplemente “no es normal”.

ADA

El debate entonces está servido. ¿Es saludable para un niño la dieta vegetariana? ¿Y para una mujer embarazada? Estos son los ejemplos más comunes de rechazo absoluto por parte tanto de la población como de muchos profesionales con un argumento que a mi se me hace muy pobre: “Tú haz lo que quieras que eres adulta, pero los niños deben elegir cuando sean mayores”.

Cualquiera puede comenzar a dudar tras escuchar unos argumentos tan rotundos y por ello creo que en estos casos lo más aconsejable es remitirse a datos fiables, científicos y serios. Datos como los ofrecidos por la ADA (American Dietetic Association, Asociación Americana de Dietética) en 2009 (Documento de postura de la ADA traducido), que fueron publicados en 2010 traducidos por la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas. Creo que este documento es de obligada lectura, ya que no solo se posiciona a favor de las dietas vegetarianas y veganas bien planificadas sino que realiza una serie de consideraciones nutricionales en relación a los nutrientes más importantes en las dietas vegetarianas. Aunque os aconsejo que lo leáis, vamos a hacer un repaso por los puntos clave de este documento.

El titular con el que nos podríamos quedar es la afirmación, rotunda, que la Asociación realiza en cuanto a las dietas vegetarianas y veganas, posicionándose claramente a favor de éstas en base a la evidencia científica:

“La postura de la Asociación Americana de Dietética es que las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables y nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluidos el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para los atletas”.

Otro dato importante a tener en cuenta es el apartado en relación a las implicaciones de las dietas vegetarianas en la salud:

“Las dietas vegetarianas se asocian con frecuencia a diversas ventajas para la salud, como son menores concentraciones sanguíneas de colesterol, menor riesgo de enfermedad cardíaca, presión sanguínea más baja y menor riesgo de hipertensión y diabetes mellitus tipo 2. En general, las personas vegetarianas tienden a presentar un índice de masa corporal (IMC) y tasas de cáncer más bajos. “

Por último, una reflexión por mi parte. Puedo entender que muchos profesionales de la salud no compartan ni entiendan mi decisión personal en relación a mi alimentación, pero de forma objetiva no puedo entender que un profesional anteponga sus prejuicios personales a la determinación de una persona que desea información, seguimiento y apoyo. Y cito, por último, otra de las afirmaciones que podéis encontrar en este documento:

“Los profesionales de la alimentación y de la nutrición pueden desempeñar un papel clave en la educación de las personas vegetarianas acerca de fuentes específicas de nutrientes, la compra y la preparación de alimentos y las modificaciones dietéticas necesarias para satisfacer sus necesidades.”